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DIARREAS NEONATALES EN TERNEROS: CÓMO RECONOCERLAS Y CÓMO PREVENIRLAS

Por: Giovanni Montoya
Técnico Veterinario de Vacuno Reproductor, MSD Animal Health.


La diarrea neonatal es una enfermedad multifactorial compleja de los terneros recién nacidos.

Se estima que el coste aproximado de las diarreas es de 53-180 € por ternero enfermo. Además, las muertes asociadas a las diarreas suponen un 18,2% del total.

Clínicamente suele presentarse desde las 12 horas posparto hasta los primeros 35 días de vida, y se caracteriza por la excreción de heces acuosas y dispersas, deshidratación progresiva, acidosis y, en casos graves, muerte en pocos días, fundamentalmente cuando existen infecciones bacterianas primarias o secundarias (con endotoxemia o septicemia). Para su manifestación deben concurrir distintos factores: presencia del agente etiológico (virus, bacterias y/o protozoos), deficiente estado inmunológico del animal (por falta de transferencia de inmunidad desde la madre) y condiciones ambientales favorables.

La diarrea es una enfermedad que puede ser evitada en gran medida con unas buenas prácticas de manejo. Aun así, es la causa más común de muerte en nuestras terneras jóvenes. Debido al tipo de placenta de los rumiantes, que no permite el paso de inmunoglobulinas (defensas), el ternero nace desprotegido. Además, los mecanismos de defensa propios en los terneros recién nacidos no están completamente desarrollados. Estas deficiencias, junto con el estrés involucrado en el proceso del parto, hacen que el ternero sea altamente susceptible a un amplio espectro de patógenos, lo que provoca que la morbilidad y mortalidad sean muy elevadas en esta etapa inicial, especialmente por la aparición de las diarreas neonatales. La mayoría de las diarreas fatales ocurren en las primeras dos-tres semanas después del nacimiento. Conforme las terneras van creciendo, la susceptibilidad a las infecciones decrece rápidamente, pero permanece latente hasta las 4 ó 5 semanas de edad. La presentación de diarrea en las primeras semanas después del nacimiento se incrementa cuando uno o varios de los siguientes factores tienen lugar:

 

MAL ENCALOSTRADO. Una mala condición del estado inmunitario de la ternera por mala transferencia de defensas desde la madre puede producirse debido a:

Ingestión de poca cantidad de calostro o ingestión muy tardía (típicamente asociado en gran parte a problemas en el parto, partos distócicos que requieren asistencia o prolongados con sufrimiento fetal)

Mala calidad del calostro (por ejemplo, madres sin elevadas defensas específicas frente a los patógenos de la diarrea de los terneros por no estar vacunadas)

ELEVADA CARGA DE PATÓGENOS. La contaminación de la paridera es un factor fundamental ya que a mayor contaminación, mayor reto tendrá que afrontar el sistema inmune del ternero. Las principales causas de acumulación de agentes infecciosos en el ambiente del ternero son:

• Elevada densidad de animales, aunque sea en el campo, debido a la concentración de animales para vigilar la paridera.

• Ausencia de un período de descanso en las instalaciones o praderas destinadas a paridera.

• Destinar un mismo lugar siempre a paridera. Especialmente después de un brote de diarrea, la siguiente paridera debería realizarse en un lugar distinto.

• Mala higiene en general.

FACTORES NUTRICIONALES. No todas las diarreas son infecciosas; la alteración del patrón de amamantamiento por cambios de tiempo, alimentación de las madres, etc. hacen que el ternero ingiera de forma irregular con picos de gran consumo de leche, causando una diarrea pastosa blanquecina.

 

Prevención

Prácticas de manejo

Unas buenas prácticas de manejo disminuyen los factores de riesgo y reducen considerablemente la incidencia de diarrea y las muertes. Como en la mayoría de las enfermedades que pueden aparecer durante las primeras fases de la vida de las terneras, una buena transferencia de defensas a través de un correcto encalostrado y la eliminación de factores predisponentes son dos medidas importantes para prevenir las diarreas.

 

Vacunación

El uso de vacunas frente a E. coli, rotavirus y coronavirus en las madres es la mejor alternativa para lograr una mejor protección de los terneros cuando estos son los agentes causales de la diarrea. Se debe vacunar a la madre para que transfiera las defensas específicas a los terneros por medio del calostro. No se debe vacunar a los terneros frente a estos patógenos, ya que por un lado el sistema inmune del ternero de esta edad no está preparado para responder eficazmente formando una respuesta inmune propia y, por otro, las diarreas son muy tempranas en la vida del animal y no llegaríamos a tiempo. El uso de vacunas en las madres en extensivo no está muy difundido a pesar de ser la mejor forma y tener un elevado balance positivo coste-beneficio a la hora de proteger el rebaño frente a estos patógenos.

Por otra parte, en el caso de que las diarreas se deban a criptosporidiosis (enfermedad que también afecta a los humanos – zoonosis). La única manera de proteger a los terneros será mediante la administración de un criptosporidiostático de forma preventiva conforme vayan naciendo en la explotación, una vez identificado el problema en nuestra finca. Esta administración se debe realizar después de la primera toma de calostro, ya que el tratamiento una vez que se presenta la diarrea en el animal no es muy eficaz, y repetirse una vez al día durante 7 días.

Debemos recordar que la diarrea es la principal causa de mortalidad neonatal y que genera altos costes en tratamientos y manejo además de un retraso acusado del crecimiento, por lo que implementar las medidas de prevención descritas anteriormente mejorará de manera significativa la rentabilidad de nuestra explotación.

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